lunes, 21 de octubre de 2013

Asistente de frenado de emergencia




Vehículos por delante, por detrás, por todos los lados, cruces, semáforos, un apelotonamiento de camiones, autobuses, motocicletas, ciclistas y peatones.

Basta un instante de despiste y ya es inevitable una colisión. Tres cuartas partes de todos los accidentes con lesionados ocurren dentro de las poblaciones con hasta una velocidad de 30 km/h. Estadísticas de accidentes han dado como resultado que en aprox. un 12 % de todos los accidentes de automóviles se frenó muy vacilantemente y en aprox. un 50 % ni siquiera eso.
Un sensor óptico equipado con infrarrojos vigila el espacio existente delante del vehículo hasta diez metros de distancia. El sensor está instalado detrás del parabrisas a la altura del sensor de lluvia y del espejo retrovisor interior.  La electrónica del sensor calcula la distancia hasta un posible vehículo delantero.


Bosch afirma que la tercera parte de los conductores que se vieron involucrados en un accidente no aplicaron el máximo de la potencia de frenado de su vehículo: levantaron el pie o no pisaron lo suficiente.

Esto se mitiga con un dispositivo llamado asistente a la frenada de emergencia, que comercialmente tiene las siglas AFU, BA, EBA, HBA, MBA, SAFE, etc. Si se detecta una frenada súbita, aplica máxima fuerza de frenado aún si el conductor levanta ligeramente el pie del pedal del freno.


Se introdujo por primera vez en la Clase S (W 140) de Mercedes-Benz en 1996. Hasta hace poco, múltiples modelos del mercado lo instalaban, pero ya es obligatorio dentro de la Unión Europea para todos los turismos y vehículos comerciales ligeros. Benditas imposiciones comunitarias… como la del ABS, y próximamente el ESP también.

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